Fuerzas federales y estatales realizaron operativos simultáneos en Chiapas y Sinaloa, logrando arrestar a miembros del crimen organizado y decomisar drogas y armas.
En una estrategia coordinada de seguridad, autoridades federales y estatales llevaron a cabo operaciones en varias regiones del país con el objetivo de reducir la presencia del crimen organizado. En Chiapas, concretamente en San Cristóbal de Las Casas, un operativo conjunto resultó en la detención de 12 individuos que presuntamente pertenecen al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Durante la intervención, las fuerzas de seguridad aseguraron armas de distintos calibres, vehículos, equipo táctico y diversos paquetes con drogas sintéticas, en una acción que forma parte de esfuerzos para desmantelar las redes delictivas en el sureste mexicano.
Paralelamente, en Sinaloa, se registraron importantes decomisos. En Los Mochis, la Agencia de Investigación Criminal y el Gabinete de Seguridad incautaron 320 kilogramos de metanfetamina en un tractocamión con compartimentos ocultos, logrando la detención de dos personas relacionadas con delitos contra la salud. En otra operación en Mocorito, el Ejército Mexicano junto con la Guardia Nacional descubrieron y desmantelaron un laboratorio clandestino para la elaboración de drogas sintéticas, donde decomisaron alrededor de 170 kilogramos de metanfetamina, además de químicos y reactores utilizados en su producción.
Estas acciones reflejan una tendencia significativa en la lucha contra las organizaciones criminales en México, donde la detección de laboratorios y la captura de miembros operativos consolidan los esfuerzos para desarticular el narcotráfico. La existencia de laboratorios clandestinos en regiones rurales, como Mocorito, evidencia la adaptación y expansión de estos grupos ante las acciones policiales, subrayando la necesidad de una estrategia integral que incluya recursos, inteligencia y coordinación interinstitucional para frenar su influencia.
Este tipo de operativos son clave en la política de seguridad nacional, ya que interrumpen cadenas de suministro, neutralizan células delictivas y aumentan la presencia del Estado en zonas vulnerables. La detección y destrucción de laboratorios y la captura de miembros son pasos cruciales para disminuir la violencia y el fortalecimiento del control territorial de las organizaciones criminales en diversas regiones del país.
