Ciudad de México. – El indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, el PCE, registró un crecimiento anual del 2.8% en enero, un dato que podría influir en la próxima reunión del banco central sobre tasas de interés. Esta cifra, inferior a la proyección de 2.9%, es relevante tanto para la política monetaria como para el presupuesto de los hogares.
Desde la pandemia, Estados Unidos ha enfrentado una inflación alta que ha impactado el costo de vida. Aunque la moderación en el PCE se considera una señal positiva, el PCE subyacente, que excluye energía y alimentos, creció un 3.1% interanual, lo que sugiere que aún existen presiones inflacionarias.
La presentación de estos datos se retrasó debido al cierre del gobierno estadounidense el año pasado, lo que significa que no incluyen los recientes aumentos en los precios del petróleo, derivados de tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los analistas advierten que esto podría acelerar la inflación en el corto plazo.
El impacto del PCE en el ambiente político es significativo. Aunque el presidente Donald Trump ha afirmado que los precios están bajando, muchas familias continúan enfrentando altos costos en bienes básicos. Esto resalta la desconexión entre los datos macroeconómicos y la realidad cotidiana de los consumidores.
Analistas prevén que la próxima reunión de la Fed será crucial. Un PCE inferior a lo esperado podría dar espacio para mantener estables las tasas de interés, pero el aumento en el PCE subyacente presenta un panorama complicado. Las expectativas sobre los precios del petróleo y el contexto geopolítico podrían aumentar la volatilidad en los mercados financieros.

