Ciudad de México. – La erradicación del gusano barrenador del ganado (GBG) en México se ve amenazada nuevamente tras la reaparición de esta plaga. A pesar de haber logrado un estatus de país libre de GBG desde 1991, la falta de medidas desde 2012 ha permitido su regreso, afectando la producción de carne y lácteos.
Las autoridades mexicanas contaban con una hoja de ruta para el control del GBG, que incluye vigilancia epidemiológica y el uso de la técnica del insecto estéril (TIE). Sin embargo, el desmantelamiento de programas y una respuesta inadecuada a las alertas regionales facilitó la reintroducción de la plaga, causando un aumento potencial de costos en el sector ganadero.
Expertos han señalado que las omisiones de la Secretaría de Agricultura y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) contribuyeron a esta situación. La falta de vigilancia y la inacción ante la emergencia permitieron que el GBG se expandiera, lo que podría resultar en pérdidas significativas para los productores.
El impacto del GBG no solo afecta a la ganadería, sino que también genera riesgos económicos considerablemente altos. Este parásito, que causa la miasis, se traduce en una mayor mortalidad en el ganado, así como en costos adicionales para los productores por inspección y tratamiento de animales.
El camino hacia la erradicación del GBG aún cuenta con bases sólidas para implementar un plan de acción. Sin embargo, es crucial que se refuercen las estrategias de vigilancia y se reanude la producción de insectos estériles. Sin estos pasos, el riesgo de daños económicos y de salud animal sigue latente, haciendo prioritario el restablecimiento de estas medidas.

