La Habana, Cuba. – Cada último miércoles de abril se conmemora el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, una fecha que invita a reflexionar sobre la contaminación acústica. Este año, la efeméride se celebra el 29 de abril y busca destacar la importancia de enfrentar este problema considerado por la Organización Mundial de la Salud como una “epidemia silenciosa” que afecta la salud física y mental.
A nivel global, las grandes ciudades como Delhi, Ciudad de México y Madrid enfrentan niveles de ruido crónicos que superan los 65 decibeles, cuando el límite recomendado es de 55. Sin embargo, la vida moderna también contribuye a este problema, generando ruido innecesario en el hogar y en otros espacios, lo que puede llevar a serios efectos negativos en la salud como hipertensión e insomnio.
Cuba presenta su propia realidad acústica, marcada por el uso de motorinas y motocicletas que transitan con potentes sistemas de sonido. Estas prácticas, que incluyen música a altos volúmenes, son comunes y transforman las calles en escenarios sonoros, provocando tensión entre la comunidad. Un enfoque en la moderación del volumen podría mejorar la calidad de vida de muchos cubanos.
Aunque existen leyes que regulan el ruido en Cuba, su implementación se enfrenta a varios desafíos. Las normativas indican límites de sonido y horarios, pero la falta de recursos policiales dificulta la supervisión adecuada. Algunas comunidades han intentado abordar este problema mediante diálogos y operativos, aunque la percepción de que el ruido elevado es sinónimo de socialización sigue arraigada.
El Día Internacional del Ruido nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el sonido. El desafío radica en encontrar un equilibrio que permita disfrutar de nuestras costumbres sin sacrificar el bienestar de quienes nos rodean. Aumentar la conciencia sobre la importancia del silencio podría ser el primer paso hacia una convivencia más armónica.

