Ciudad de México. – En el contexto de las elecciones en México, la relación entre el crimen organizado y el sistema electoral ha cobrado relevancia. En particular, se menciona que desde 2018, los cárteles han jugado un papel significativo en la influencia sobre los resultados electorales.
Las reformas propuestas por la administración de Claudia Sheinbaum buscan cambiar el marco electoral, incluyendo la eliminación de figuras como los plurinominales y la modificación de entidades fundamentales para la transparencia, como el Programa de Resultados Preliminares (PREP). Esto ha desatado una discusión sobre la integridad del sistema democrático.
Se señala que el control de las elecciones no recae únicamente en partidos políticos o en el Instituto Nacional Electoral (INE), sino que está cada vez más en manos del crimen organizado. Los cárteles, como los de Sinaloa y Jalisco, han ganado poder para manipular el proceso electoral a su favor, garantizando la colaboración de actores políticos a cambio de poder y protección.
Históricamente, se han presentado evidencias de que el crimen organizado ha participado en fraudes electorales, como se observó antes de las elecciones intermedias de 2021, donde se previó una importante participación de estos grupos. Este fenómeno plantea preguntas inquietantes sobre cuál será el futuro electoral si las condiciones actuales permanecen sin cambios.
La pregunta crítica no es solo si el crimen influirá en las próximas elecciones, sino a favor de qué partidos jugarán su influencia. Con las elecciones intermedias de 2027 en el horizonte, se anticipa que esa influencia se mantendrá, generando grandes retos para la democracia en el país.

