La credibilidad del Sistema Anticorrupción se ve afectada por conflictos de intereses y reacciones políticas.
La credibilidad del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) enfrenta un duro golpe tras el pedido de licencia a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda. Vania Pérez Morales, presidenta del SNA, sugirió esta medida mientras se investiga a su exesposo por vínculos con la delincuencia organizada.
El Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) respondió descalificando la declaración, argumentando que Pérez carece de facultades para opinar sobre gobernadores. El SEA ha permanecido en silencio durante cuatro años frente a casos de corrupción, pero rápidamente defendió a Ávila Olmeda en esta ocasión.
Este conflicto resalta la ineficacia de ambos sistemas anticorrupción y cuestiona su credibilidad ante un creciente interés público por la transparencia gubernamental.

