Ensenada, Baja California. – La crisis del derecho internacional contemporáneo se ha intensificado desde los años ’60, generando un debate sobre la efectividad y la validez de sus principios fundamentales. Las sanciones y la manipulación de las soberanías han alterado el orden global, desafiando las libertades inherentes a las naciones.
Varias corrientes, desde el progresismo hasta ideologías iliberales, han influido en la percepción del derecho internacional. El desacuerdo entre diferentes concepciones de derechos humanos ha creado divisiones, particularmente en Europa, donde se evidencia una discordancia entre valores democráticos y regímenes totalitarios.
El contexto de la Guerra Fría resaltó la necesidad de un marco común para proteger las libertades y los derechos humanos. A pesar de la ruptura que significó la llegada del totalitarismo comunista, se estableció un entendimiento colectivo sobre la defensa de ciertos derechos fundamentales, que fue truncado con la llegada de nuevas ideologías.
La evaluación actual del derecho internacional se enfrenta a desafíos como el deconstructivismo. Esta corriente pone en jaque los principios de soberanía y dignidad humana. Esto, sumado a la apertura de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la digitalización, propicia cuestionamientos sobre la eficacia de la democracia y la libertad individual.
Los disturbios en las libertades civiles y el control de la información han mostrado cómo las elites pueden manipular el sistema democrático. La evolución del voto hacia algoritmos y narrativas digitales pone en riesgo el poder ciudadano. Este cambio destaca la necesidad urgente de una discusión sobre la salvaguarda de los derechos y libertades esenciales en la nueva era.

