Ensenada, Baja California. – Cada temporada presenta riesgos específicos para los perros que los dueños deben conocer. Con más de 9,3 millones de perros en España, es crucial anticipar peligros como la oruga procesionaria en primavera y los golpes de calor en verano.
La primavera, por ejemplo, trae consigo la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). Estas orugas, que descienden en procesión, pueden causar graves reacciones en los perros. Los pelos urticantes que poseen son altamente irritantes y pueden provocar inflamación y necrosis en la lengua y la boca del animal, un problema que puede resultar fatal si no se actúa rápidamente.
Si un perro entra en contacto con una oruga procesionaria, se pueden observar síntomas inmediatos como inflamación de la lengua y salivación excesiva. Este tipo de reacción puede agravar la situación, causando dificultades respiratorias y daños permanentes si no se trata a tiempo. Es fundamental acudir al veterinario al primer signo de contacto.
La prevención es vital para evitar que los perros se acerquen a estos peligros. Se recomienda evitar paseos en áreas con pinos y utilizar la correa para controlar mejor los movimientos del perro. También es importante reconocer los signos de contacto, como babeo intenso y dificultad para respirar, y actuar con urgencia en caso de que estos se presenten.
Con la llegada del verano, la atención debe centrarse en los golpes de calor y otros peligros asociados a las altas temperaturas. Adaptar las rutinas de paseo y proporcionar suficiente agua son pasos fundamentales para mantener a las mascotas a salvo en esta época.


