Un crimen estremecedor que plantea interrogantes sobre salud mental y justicia en México.
Anastasia Lechtchenko Masney fue acusada en 2015 de asesinar a su madre y hermana en Tijuana, alegando que ambas eran “brujas”. Los cuerpos fueron hallados en bolsas negras tras el olor que alertó a los vecinos. El caso, que impactó a México y al mundo, revela un contexto familiar aparentemente normal. Anastasia, que nació en 1995, había vivido con su madre, Yuliya, y su hermana Valeria, sin señales evidentes de conflictos. Las circunstancias del crimen son perturbadoras, incluyendo la supuesta tortura durante la confesión de Anastasia. Años después, nuevos hallazgos sugieren un posible giro en el caso, pero la joven sigue en prisión.

