La incertidumbre del T-MEC y la menor rentabilidad global impulsan la continuação de la desinversión en activos gubernamentales mexicanos, afectando la economía en un contexto de cautela internacional.
En 2023, México ha experimentado una retirada significativa de capital extranjero de sus valores gubernamentales, sumando aproximadamente 166 mil millones de pesos en menos de ocho meses. Este patrón refleja una tendencia de menor apetito por activos en el país, impulsada por factores tanto internos como internacionales. La disminución en las tasas de interés nacionales y la percepción creciente de riesgo han llevado a inversionistas a ser más cautelosos, acumulando nueve meses consecutivos de salidas de capital, un fenómeno que no se observaba desde finales de 2020.
Tradicionalmente, febrero y marzo fueron meses con entradas de inversión; sin embargo, tras esos periodos, la balanza financiera registró un cambio drástico hacia la salida de fondos, alimentando las señales de cautela en los mercados. La incertidumbre respecto a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 agrava la situación, ya que esta revisión genera expectativas de inestabilidad que incrementan la aversión al riesgo en los mercados internacionales.
Es importante contextualizar que la relación entre estabilidad política, política arancelaria y la percepción de riesgo afecta directamente la inversión extranjera en México. En un entorno global caracterizado por incertidumbres financieras, cambios en las políticas monetarias internacionales y volatilidad cambiaria, estas tensiones se reflejan en decisiones de inversión que impactan en el desarrollo económico del país. La provisión de confianza y estabilidad será clave para revertir esta tendencia y fortalecer los flujos de inversión en el mediano plazo.
