La implementación de nuevas cotizaciones sociales aumenta los costos para plataformas y trabajadores, generando presión económica en el sector de reparto digital.
En los últimos meses, las plataformas de reparto digital en México han enfrentado cambios en la regulación de seguridad social que afectan directamente los ingresos de los trabajadores. Una modificación oficial redujo los porcentajes de gastos operativos reconocidos para el cálculo de cotizaciones, lo que implica que un mayor porcentaje de los ingresos será considerado base para las contribuciones al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Específicamente, para los motociclistas, el porcentaje pasó de 50 a 40%, para conductores de vehículos motorizados de 60 a 55%, y para repartidores no motorizados de 15 a 12%. Este ajuste aumenta las deducciones que realiza el sistema, lo que a su vez reduce las ganancias netas de los repartidores, quienes sienten que sus finanzas se ven afectados negativamente a pesar de las promesas de mayor protección social.
Desde que inició el proceso piloto para incorporar a estos trabajadores al esquema de seguridad social, las plataformas han reconocido la necesidad de ajustarse a la nueva normativa. Sin embargo, advierten que la implementación aún requiere tiempo y colaboración estrecha con las autoridades para optimizar procesos relacionados con el cálculo de ingresos, clasificación de riesgos laborales y la gestión de altas o bajas en el sistema. La percepción entre los repartidores y sus representantes es que los costos adicionales y las obligaciones legales no se reflejan en beneficios tangibles en sus condiciones laborales, y que en muchos casos, optan por seguros privados debido a la complejidad del sistema público y la demora en obtener prestaciones.
El incremento en las cargas legales también ha provocado tensionar el equilibrio económico del sector, con algunos trabajadores expresando que preferirían no estar afiliados si esto implica una reducción en sus ganancias. Además, la capacitación y sensibilización sobre las prestaciones del IMSS aún son deficientes, contribuyendo a la desinformación y a la persistencia del uso de seguros privados, que aunque más ágiles, no ofrecen la misma protección.
En el contexto actual, la regulación busca ampliar la cobertura en seguridad social, pero su impacto en los ingresos y en la percepción de los repartidores evidencia la necesidad de ajustar los mecanismos para que los beneficios no sigan siendo una promesa en el papel, sino una realidad concreta que valore y proteja efectivamente a los trabajadores del sector.
