El Congresista
Negocios

Japón desafía la deflación: Banco Central eleva tasas de interés a niveles no vistos en 30 años

La Primera Ministra de Japón, Sanae Takaichi, busca reactivar la economía con un paquete de estímulo, mientras el Banco de Japón eleva las tasas de interés a su nivel más alto en 30 años, generando incertidumbre en los mercados financieros.

Por Redacción3 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

TOKIO, JAPÓN. – La Primera Ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha puesto en marcha un ambicioso plan para reactivar la economía nipona, enfrentando un panorama complejo marcado por el reciente aumento de las tasas de interés por parte del Banco de Japón, situándolas en el 0.75%, un nivel que no se veía desde 1995.

En una conferencia financiera internacional en Tokio, la Sra. Takaichi empleó una frase inusual, citando al manga “Ataque a los Titanes”: “Cállense la boca e inviertan todo en mí”. Con esta declaración, prometió impulsar la economía japonesa a través de un gasto público responsable y sostenible, diseñado para fomentar el crecimiento sin agravar la abultada deuda nacional.

La decisión del Banco de Japón, anunciada el viernes, de elevar su tipo de interés de referencia al 0.75% marca un hito tras décadas de política monetaria expansiva con tipos cercanos a cero para combatir la deflación. El gobernador del banco central, Kazuo Ueda, señaló la posibilidad de futuros aumentos, condicionados a la evolución económica y de precios.

Este incremento en los tipos de interés encarecerá el servicio de la deuda pública japonesa, la más alta del mundo desarrollado. Paralelamente, el gobierno de Takaichi ha aprobado un paquete de estímulo de 117.000 millones de dólares, destinado a subsidios, defensa y sectores tecnológicos como semiconductores y construcción naval, gran parte del cual se financiará mediante la emisión de nueva deuda.

Si bien economistas como los de BMI (unidad de Fitch Solutions) proyectan que el estímulo podría duplicar el crecimiento del PIB para 2026, pasando del 0.7% al 1.4%, en los mercados financieros crece la preocupación por el impacto de las políticas expansivas en la ya precaria salud fiscal de Japón. La deuda pública supera con creces el doble del tamaño de la economía, lo que ha desencadenado una venta masiva de bonos gubernamentales y ha llevado los rendimientos a largo plazo a su nivel más alto en 25 años.

La combinación de creciente deuda, aumento de tipos, gasto fiscal agresivo y aranceles estadounidenses (que ya provocaron una contracción económica en el trimestre de julio a septiembre) crea un escenario de alta incertidumbre. George Goncalves, estratega jefe del banco japonés MUFG, advierte sobre las fuerzas en competencia que generan volatilidad, señalando que históricamente las implicaciones de los cambios en una sola palanca de política eran más claras.

La principal disyuntiva reside en la coexistencia de las ambiciones fiscales de Tokio con una gestión sostenible de la deuda. La Sra. Takaichi, seguidora de la “Abenomics”, ha defendido tradicionalmente políticas monetarias flexibles, argumentando que los tipos bajos incentivan el endeudamiento, el gasto y la inversión, manteniendo a raya el coste del servicio de la deuda. No obstante, la persistente debilidad del yen, exacerbada por la diferencia de tipos con otras economías importantes, ha generado preocupación por su impacto inflacionario, que se mantiene por encima del objetivo del 2% del banco central durante 44 meses consecutivos.

El último aumento de tipos se interpreta como un esfuerzo por reducir el diferencial de tipos, apuntalar el yen y, en última instancia, frenar la inflación y permitir que los salarios crezcan. Sin embargo, analistas como Stefan Angrick de Moody’s Analytics advierten que una política monetaria más restrictiva también puede afectar negativamente al gasto empresarial y de consumo. El yen se debilitó ligeramente frente al dólar tras la decisión del banco central, cuyo gobernador Ueda reconoció que las subidas de tipos hasta ahora no han producido un efecto de ajuste “excepcionalmente fuerte”, y que las futuras decisiones dependerán de la reacción de la economía, las finanzas y los precios.

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota