La inmovilización de depósitos significa que los fondos no podrán ser retirados por el titular hasta que se cubra el monto adeudado, incluyendo actualizaciones y accesorios. El SAT suele recurrir a esta medida cuando detecta irregularidades o discrepancias significativas en las declaraciones fiscales de una persona o empresa.
Ante esta posibilidad, los contribuyentes tienen la opción de solicitar al SAT que no se aplique la inmovilización de sus cuentas. Para ello, pueden ofrecer garantías alternativas, como bienes muebles o inmuebles, que respalden el monto de la deuda fiscal. La autoridad fiscal notificará al contribuyente sobre la inmovilización de sus fondos a través del buzón tributario o de manera personal, siempre que cuente con datos de contacto actualizados. En caso contrario, la notificación se realizará por estrados.
El SAT, como máxima autoridad fiscal en México, mantiene una vigilancia constante sobre los movimientos bancarios, especialmente las transacciones electrónicas, para asegurar el cumplimiento de la ley fiscal y combatir la informalidad y la evasión.
