Con un estimado del 55% de la población ocupada en la informalidad, según datos del Inegi, el acceso a créditos formales se había visto limitado. Sin embargo, la diversificación de instituciones financieras, incluyendo bancos, Sofomes y fintechs, ha ampliado las opciones. Estas entidades ahora evalúan a los solicitantes basándose en su capacidad real de pago, más allá de la formalidad laboral.
La Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) ha observado una mayor flexibilidad en los últimos años. Para demostrar solvencia, los trabajadores informales pueden presentar estados de cuenta bancarios, facturas, registros de ventas o bitácoras de negocio, incluso si sus ingresos son variables o estacionales. Un historial crediticio sólido, que incluya el pago puntual de servicios y créditos anteriores, también juega un papel crucial en la aprobación de un crédito hipotecario.
Además, el acompañamiento de asesores hipotecarios profesionales se ha vuelto relevante. Estos expertos pueden guiar a los trabajadores informales hacia las instituciones con mayor apertura a este perfil, ayudando a evitar rechazos que pudieran afectar negativamente su historial crediticio.
