La nueva orden de EE. UU. amenaza la energía y servicios básicos en Cuba.
Donald Trump ha intensificado su política contra Cuba al imponer un bloqueo total a los buques que transportan petróleo hacia la isla. Esta medida prohíbe todas las transacciones desde Estados Unidos, poniendo en peligro la energía y los servicios esenciales de los cubanos. Aunque el objetivo es presionar al régimen cubano, los efectos colaterales afectarán directamente a la población civil. Analistas advierten que esta acción podría provocar una crisis humanitaria, sin combustible para electricidad y transporte, dejando a Cuba en una situación crítica. Ante este contexto, la administración estadounidense busca asfixiar económicamente a la isla, lo que podría generar una nueva ola migratoria si la situación se agrava.

