Chicago, Illinois. – La Ruta 66, conocida como la “Calle Principal de América”, comenzó su historia en 1926. A pesar de su clausura oficial en 1985, esta carretera ha dejado una huella imborrable en la cultura estadounidense, simbolizando la libertad y la aventura del ‘road trip’.
Originalmente, la Ruta 66 conectaba Chicago con Santa Mónica, abarcando 3,940 kilómetros y atravesando ocho estados. Su creación, impulsada por Cyrus Stevens Avery, fue parte de un esfuerzo por mejorar el comercio y el turismo durante la explosión automovilística de la década de 1920. Aunque solo una tercera parte de la carretera estaba pavimentada en su inauguración, finalmente, en 1938, se completó el pavimento.
La Gran Depresión y la severa sequía llevaron a un masivo éxodo hacia el oeste, que fue inmortalizado en la novela “Las uvas de la ira” de John Steinbeck. Esta obra consolidó a la Ruta 66 como la “Carretera Madre“, un lugar de esperanza para quienes buscaban una nueva vida en California, reflejando los sueños y las luchas de esa época.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la carretera adquirió un nuevo significado estratégico, pero fue en la posguerra cuando vivió su apogeo. Familias de todos los rincones de Estados Unidos recorrían la ruta, impulsando un auge económico para pequeñas empresas como moteles, gasolineras y restaurantes. La Ruta 66 se convirtió en un fenómeno cultural que inspiró canciones y programas de televisión.
A medida que la construcción de autopistas interestatales avanzó en los años 50, la popularidad de la Ruta 66 comenzó a declinar. Aunque oficialmente cerrada en 1985, muchas secciones de la Ruta Histórica 66 aún están abiertas. Hoy, los viajeros pueden explorar vestigios de su legado histórico, disfrutando de la cultura y la nostalgia que esta emblemática ruta ofrece.

