Washington D.C. – El 28 de abril de 2026, el Departamento de Estado de EE. UU. emitió un cable diplomático que modifica el proceso de solicitud de visa. A partir de ahora, los solicitantes de visa no inmigrante, incluyendo turistas y estudiantes, deben responder dos preguntas sobre su bienestar y seguridad en su país de origen.
Este cambio se produce después de que un tribunal de apelaciones federal determinara la ilegalidad de la declaración de “invasión” en la frontera entre EE. UU. y México por parte del presidente Donald Trump. Esa declaración había limitado el ingreso de muchos solicitantes de asilo al país.
Los solicitantes deberán responder verbalmente “no” a ambas preguntas: “¿Ha sufrido daño o maltrato en su país de nacionalidad o residencia habitual?” y “¿Teme daño o maltrato al regresar a su país?” Un “sí” podría obstaculizar el avance de su solicitud de visa, generando preocupaciones sobre el futuro de quienes temen represalias al regresar a su patria.
Expertos en inmigración advierten que aquellos que respondan “no” pero luego soliciten asilo en EE. UU. podrían enfrentarse a acusaciones de fraude en visas y posibles deportaciones. La nueva política se enmarca dentro de un decreto ejecutivo firmado por Trump en enero de 2025, que ordenó revisiones en los programas de visa para prevenir el abuso por parte de amenazas a la seguridad nacional.
Grupos de refugiados y defensores de los derechos de los inmigrantes han expresado su preocupación por esta medida. Según Jeremy Konyndyk, presidente de Refugees International, esta política podría eliminar la capacidad de los perseguidos de buscar protección en EE. UU. “La pregunta es explícita: si respondes que sí, la respuesta del gobierno es: ‘quédate allí'”, declaró Konyndyk.
Bajo la ley estadounidense, se permite solicitar asilo tras la llegada a EE. UU. si se enfrenta a persecución. Sin embargo, en los últimos años, la administración de Trump ha restringido considerablemente las vías de acceso para los refugiados, lo que ha llevado a una drástica disminución en las solicitudes de asilo, desde casi 40,000 en diciembre de 2024 a solo 26 en febrero de 2025.

