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Migrantes latinos enfrentan incertidumbre en el Congo tras deportación

Quince migrantes latinoamericanos varados en el Congo enfrentan incertidumbre y problemas de salud tras ser deportados de EE. UU.

Por Redacción1 min de lectura
Quince migrantes latinoamericanos se encuentran atrapados en Kinshasa tras ser expulsados de EE. UU.
Quince migrantes latinoamericanos se encuentran atrapados en Kinshasa tras ser expulsados de EE. UU.
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Kinshasa, República Democrática del Congo. – Quince migrantes latinoamericanos se encuentran atrapados en un hotel de Kinshasa tras ser deportados de Estados Unidos, enfrentando un futuro incierto en un país que no conocen. Este grupo, compuesto principalmente por colombianos, reporta miedo y desorientación tras ser trasladados a miles de kilómetros de sus hogares.

Los migrantes fueron informados de su destino poco antes de su expulsión y, tras un largo viaje, llegaron bajo estrictas medidas de seguridad. Debido a la barrera idiomática, los deportados luchan por comunicarse, ya que ninguno habla francés, lo que limita su capacidad para buscar ayuda. Además, reportan síntomas de enfermedades locales, pero no tienen acceso a atención médica adecuada.

La República Democrática del Congo se ha convertido en un nuevo destino dentro de la polémica estrategia de Estados Unidos para deportar a migrantes indocumentados a países africanos. Sin embargo, las autoridades del país de acogida han brindado escasa información sobre el estatus de estos migrantes una vez que llegan. Desde su llegada, dependen de la Organización Internacional para las Migraciones, que les otorgó visados temporales y les prometió retorno “voluntario” si así lo solicitan.

Las condiciones de vida en el hotel son preocupantes. Aunque tienen garantizadas tres comidas diarias, la falta de atención médica y el temor de ser dejados sin recursos económicos alimentan la ansiedad del grupo. Uno de ellos, Hugo Palencia Ropero, expresa su dilema: “Tengo más miedo de estar aquí en África que en Colombia”, refiriéndose a la incertidumbre sobre su futuro y la falta de permisos para trabajar.

El panorama es desalentador, y los migrantes continúan comunicándose con sus familias en busca de apoyo, a la vez que analizan sus opciones frente a la presión de las autoridades locales. La situación en Kinshasa refleja una crisis humanitaria más amplia, donde la vulnerabilidad de los migrantes latinoamericanos se amplifica en un entorno desconocido.

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