Orlando, Florida. – La situación de los beneficiarios del programa DACA se ha vuelto crítica, especialmente para los jóvenes soñadores como Lucas Da Silva, quien perdió su trabajo y enfrenta la amenaza de la deportación tras la expiración de su protección.
Lucas, de 37 años, llegó a Estados Unidos siendo un bebé. A pesar de sentirse estadounidense, su estatus migratorio lo coloca en una situación de vulnerabilidad, exacerbada por demoras significativas en el proceso de renovación del DACA, que antes tomaba entre 30 y 60 días y ahora se extiende a más de seis meses.
Melani Candia, otra beneficiaria de DACA, se encuentra en una situación similar. Su estatus caducó en marzo, lo que la llevó a perder su empleo como profesora en una escuela pública. La incertidumbre respecto a su futuro también afecta a sus alumnos, quienes no comprenden su ausencia. Este sentimiento de desprotección se intensifica a medida que la cantidad de beneficiarios en Florida y otras regiones del país se enfrenta a posibles despidos y deportaciones.
El DACA, creado por el expresidente Barack Obama, se diseñó para proteger a jóvenes migrantes de la deportación y facilitar su integración. Sin embargo, la falta de reformas migratorias permanentes ha dejado a miles de soñadores en un limbo legal. El congresista Darren Soto ha recibido solicitudes de ayuda de beneficiarios, pero el proceso de revisión de aplicaciones se ha vuelto más estricto y lento.
Los jóvenes soñadores como Lucas y Melani esperan una solución permanente. Mientras tanto, enfrentan la realidad de vivir en un país que consideran su hogar, pero donde su estatus legal se ha vuelto incierto, dejándolos a merced de un sistema migratorio complejo.


