Islamabad, Pakistán. – JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, no logró avances significativos en las negociaciones con Irán y sufrió una derrota en Hungría, lo que representa un golpe a su aspiración política como posible candidato presidencial en 2028. Vance regresó sin éxitos tras involucrarse en estos frentes.
Vance, quien históricamente ha mantenido un perfil bajo en cuestiones internacionales, fue elegido para encabezar la delegación en las conversaciones más trascendentales con Irán desde 1979. Después de más de 40 días de conflicto, su misión en Islamabad terminó sin acuerdos, acentuando tensiones en el estrecho de Ormuz, vital para el comercio global.
Acompañado por funcionarios de alto nivel de la Casa Blanca, Vance se enfrentó a líderes iraníes pero no logró establecer acuerdos sobre la continuidad de la guerra ni la liberación de fondos congelados. Su acusación de que Irán no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares resalta la complejidad de la situación.
Simultáneamente, Vance respaldó a Viktor Orbán en una contienda electoral desafiadora en Hungría, donde su apoyo público no fue suficiente para asegurar la victoria del primer ministro. Orbán, quien había sido un aliado cercano al trumpismo, fue derrotado por el candidato proeuropeo Péter Magyar.
La combinación de estos eventos genera una perspectiva incierta para Vance, quien enfrenta críticas y un aumento en la competencia política interna, mientras el enfoque de Trump hacia Irán y Europa continúa evolucionando y planteando nuevos desafíos.

