Washington, D.C. – El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, sufre un doble revés tras el fracaso de las negociaciones con Irán y la derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría. Vance, quien se involucró personalmente en ambos asuntos, regresó con las manos vacías y sin logros significativos.
En Islamabad, Vance encabezó la delegación estadounidense en el diálogo más elevado con Irán desde 1979. Este esfuerzo buscaba poner fin a una guerra desencadenada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero. A pesar de ser un crítico de la ofensiva, Vance fue elegido por la administración para liderar estas conversaciones.
Después de más de 20 horas de negociaciones, Vance concluyó sin llegar a un acuerdo. Culpó a Irán por su falta de disposición a renunciar a sus ambiciones nucleares. Además, no se logró avanzar en temas críticos como la libre navegación en el estrecho de Ormuz, lo que podría agravar la situación económica regional.
Antes de su viaje a Pakistán, Vance apoyó a Orbán en Hungría, donde hizo un llamado directo a votar por él en un mitin inusual para un vicepresidente estadounidense. Orbán, sin embargo, perdió las elecciones ante Péter Magyar, lo que representa un grave golpe para la influencia trumpista en Europa.
Estas dos derrotas marcan un punto de inflexión en la carrera política de Vance, quien es visto como un potencial candidato presidencial de los republicanos en 2028. Su creciente protagonismo en política exterior, justo antes de la campaña electoral, podría empañar su imagen frente a la base del partido.

