La manipulación algorítmica erosiona la confianza pública, alterando el diálogo democrático.
En las elecciones de 2024 en EE. UU., la Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) distorsionó la realidad, haciéndola creer más que la verdad. Miles compartieron imágenes manipuladas de políticos, erosionando la confianza pública. Esta tecnología, lejos de ser solo una herramienta, actúa como un agente de desinformación.
Los líderes políticos aprovecharon estas herramientas para controlar las narrativas, presentándose como innovadores democráticos. No obstante, esta manipulación fomenta divisiones sociales y supone un peligro inminente para las instituciones democráticas. La falta de alfabetización digital entre los votantes agrava la situación, debilitando aún más el diálogo cívico. Urge desarrollar habilidades críticas para afrontar esta peligrosa fusión entre realidad y simulación.


