Nueva York, Nueva York. – Los fraudes migratorios han crecido significativamente, afectando a muchos inmigrantes que sienten temor a ser deportados. Odalys González Silvera, una residente venezolana, se convirtió en víctima de una estafa tras intentar ayudar a su hermano detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
González Silvera, de 61 años, había buscado asesoría legal antes de caer en manos de estafadores en redes sociales. Al creer que contactaba a un bufete legítimo, terminó enviando más de 5,000 dólares a personas que se hicieron pasar por abogados. Su hermano, a pesar de no tener antecedentes, sigue detenido y sin juicio, lo que intensifica su angustia.
El método utilizado por los estafadores incluye el uso de identidades falsas y documentación engañosa, simulando procesos reales de inmigración. La Comisión Federal de Comercio advirtió sobre el aumento de estos fraudes, que afectaron a millones en el último año. Esto ha llevado a expertos a señalar que las redes sociales facilitan el acceso a inmigrantes vulnerables, aumentando su exposición a estas estafas.
Odalys se dio cuenta del fraude al recibir solicitudes de dinero para gastos inexistentes relacionados con el proceso de su hermano. Este patrón se ha visto repetido en otros casos, como el de Evelyn Molina, quien también fue engañada por una supuesta firma de abogados. La manipulación emocional y la desesperación de los inmigrantes crean un ambiente propenso para estos delitos.
Ante la creciente preocupación, las autoridades y organizaciones comunitarias hacen un llamado a la precaución y a la verificación de la legitimidad de cualquier asistencia legal. La educación y la conciencia son claves para combatir esta ola de fraudes dentro de la comunidad inmigrante.

