Washington, D.C. – El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, ha señalado que el crecimiento del empleo en Estados Unidos podría ser menor en los próximos meses. Esto se debe al crecimiento más lento de la fuerza laboral y a una mayor productividad, lo que impactará las decisiones de la Reserva Federal.
Según datos recientes, en noviembre y diciembre, el empleo mensual en nómina creció en un promedio de 53,000 puestos. Ese crecimiento se compara con un promedio de 183,000 puestos al mes en los diez años previos a la pandemia de Covid-19, y tasas mucho más altas en la administración Biden. La oferta de trabajadores ha aumentado rápidamente, un factor impulsado por la política de inmigración anterior, que se ha revertido, complicando la situación del mercado laboral.
Hassett, director del Consejo Económico Nacional, excluyó el debilitamiento económico como único motivo del posible estancamiento del empleo. Sostuvo que un aumento en la productividad permite que cada trabajador produzca más, lo que puede generar crecimiento económico aunque el número de empleados sea limitado. Esta situación es inusual y requiere una interpretación cuidadosa de los datos.
Él mencionó que el crecimiento del PIB puede continuar a pesar de la caída en la fuerza laboral, que se ha visto afectada por la salida de inmigrantes indocumentados del país. La combinación de estos factores podría llevar a cifras de empleo por debajo de lo habitual. El Departamento de Trabajo presentará su informe de empleo de enero, donde se espera que las nóminas no agrícolas aumenten en 70,000 puestos.
Las declaraciones de Hassett se producen en un contexto en el que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, también ha comentado sobre los retos que enfrenta el país, indicando que tanto la demanda como la oferta de trabajadores están disminuyendo. La incertidumbre sobre el futuro del empleo sigue latente.

