Nueva York, Nueva York. – La reciente decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos ha debilitado la Ley de Derechos de Votación de 1965, lo que podría impactar negativamente la democracia en el país. Esta transformación pone a tres de los cinco distritos de la ciudad, Brooklyn, Manhattan y el Bronx, bajo la misma vigilancia federal que estados históricamente conocidos por su discriminación electoral.
Los críticos advierten que esta decisión facilitará la eliminación de los distritos que representan mayorías minoritarias, una medida ya observada en estados como Florida. El profesor Jamal Greene, de la Escuela de Leyes de Columbia, advirtió que la falta de protección garantizará el retroceso en el avance de la representación de las minorías en elecciones, lo que podría expandirse a otros estados del sur.
Anteriormente, la Ley de Derechos de Votación obligaba a realizar pruebas amplias para garantizar que no se minimizaran los derechos de votación de las minorías. Sin embargo, el fallo de Louisiana v. Callais elimina esta obligación, requiriendo ahora pruebas específicas de intención discriminatoria, una carga difícil de cumplir para aquellos que enfrentan injusticias electorales.
El nuevo estándar del Tribunal Supremo permite que se impongan acciones que despojan a los votantes negros de su poder, disfrazándolas bajo la búsqueda de ganancias políticas. La jueza Elena Kagan anticipó que la decisión podría derivar en una significativa reducción de la representación de las minorías, comparándola con épocas de desigualdad posterior a la Reconstrucción.
Los neoyorquinos no deben subestimar estas repercusiones, ya que la ciudad también ha padecido prácticas de manipulación política que han afectado a sus votantes minoritarios. La eliminación de la Ley de Derechos de Votación permite la reaparición de tácticas del pasado que podrían perjudicar seriamente la inclusión democrática.


