Orlando, Florida. – Miles de beneficiarios del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) enfrentan largos tiempos de espera para la renovación de su estatus, lo que ha resultado en la pérdida de empleos y un aumento del temor a la detención. Melani Candia, una de las afectadas, describe cómo su vida ha cambiado drásticamente tras no recibir la renovación a tiempo.
Las demoras en el procesamiento de solicitudes de DACA han alcanzado niveles no vistos desde 2016, a medida que muchos solicitantes, conocidos como “Dreamers”, sufren por la incertidumbre. Los resultados indican que aquellos que renovaron su inscripción desde octubre de 2025 enfrentaron tiempos de espera medianos de hasta 70 días, en contraste con los 15 días reportados anteriormente.
Greisa Martinez Rosas, directora ejecutiva de United We Dream, enfatiza que estas demoras están ocurriendo en una escala mucho mayor. Algunos solicitantes han tenido que esperar hasta seis meses, lo que genera un estado de limbo respecto a su autorización para trabajar y residir en el país. Las somas de solicitudes no renovadas han creado un clima de ansiedad y vulnerabilidad.
Aunque el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE. UU. (USCIS) sugiere solicitar la renovación de 120 a 150 días antes de la fecha de expiración, no hay cifras concretas sobre cuántos beneficiarios han perdido su estatus reciente. Esto ha suscitado interrogantes sobre la razón de estos tiempos de espera prolongados bajo la influencia de nuevas políticas, que han intensificado los filtros de seguridad.
Mientras el tiempo avanza, historias de beneficiarios como Elsa Sanchez y Melani Candia ponen de relieve la creciente presión económica y emocional que enfrentan. Los legisladores han comenzado a expresar su preocupación por las crecientes demoras y el impacto que está teniendo en la comunidad de inmigrantes. La incertidumbre persiste mientras se esperan decisiones que determinarán el futuro de miles de “Dreamers” en el país.

