Las nuevas medidas de EE. UU. afectan a países proveedores como México.
El Gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de aranceles adicionales a los países que venden petróleo a Cuba. Esta medida se enmarca en un intento por ejercer presión sobre la isla, que, según Washington, respalda a “actores hostiles”. El decreto permite a EE. UU. penalizar las importaciones que beneficien a Cuba, citando la posible influencia de Rusia y el grupo Hezbollah.
México se destaca como el principal proveedor de petróleo a la isla, contribuyendo con cerca del 44% del hidrocarburo en 2025. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, defendió el envío de petróleo como una decisión soberana, argumentando que se trata de aportes tanto contractuales como de ayuda humanitaria.

