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El Vaticano aprueba la beatificación del empresario argentino Enrique Shaw

La Iglesia católica aprueba la beatificación de Enrique Ernesto Shaw, símbolo de ética y fe en el ámbito empresarial argentino, tras reconocer un milagro atribuido a su intercesión.

Por Redacción1 min de lectura
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La declaración de milagro y su legado lo perfilan como ejemplo de ética empresarial y fe cristiana en Argentina y el mundo.

El Ministerio de la Iglesia católica formalizó la próxima beatificación del empresario argentino Enrique Ernesto Shaw, un destacado referente por su compromiso social y ética en los negocios. La aprobación del milagro atribuido a su intercesión representa un paso decisivo en su proceso de canonización, destacando su influencia en la comunidad empresarial y su ejemplo de vida cristiana.

Enrique Shaw nació en París en 1921 pero fue criado en Argentina en un entorno aristocrático y de profunda fe. Consciente de la importancia de la responsabilidad social, dedicó su vida a defender los derechos de los trabajadores y promover valores cristianos en el ámbito empresarial. Su liderazgo en la empresa familiar Cristalerías Rigolleau y su participación en organizaciones internacionales consolidaron su legado como “apóstol de los empresarios”.

Su vida estuvo marcada por una persistente lucha contra una enfermedad terminal, la cual no le impidió continuar con sus labores y contribuciones. La polémica y singular historia de un milagro reciente—una recuperación que desafió pronósticos médicos en un niño tras una grave lesión—fue clave en el proceso de beatificación, que culminó con la aprobación oficial del Vaticano en 2025.

La figura de Shaw representa una comprensión moderna del papel ético que deben jugar los empresarios, entendiendo el dinero como un medio para apoyar y fortalecer la comunidad. En un contexto global donde se busca balancear la rentabilidad y la responsabilidad social, su ejemplo adquiere una relevancia aún mayor. La Iglesia, además, busca promover valores de justicia y solidaridad entre los líderes económicos en tiempos de crisis y desigualdad.

Este acto marca un reconocimiento no solo a su vida personal sino también a la influencia que el compromiso ético puede tener en la esfera empresarial, sirviendo como inspiración para nuevos líderes que desean integrar fe y acción social en su ejercicio profesional.

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