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Minions y derechos de autor: el caso Guarino en Milano-Cortina 2026

El caso de Tomàs Guarino en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 destaca la crucial importancia de la propiedad intelectual en el deporte.

Por Redacción1 min de lectura
La polémica por la música en patinaje artístico destaca la importancia de la propiedad intelectual en los Juegos Olímpicos.
La polémica por la música en patinaje artístico destaca la importancia de la propiedad intelectual en los Juegos Olímpicos.
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Milano, Italia. – En el contexto de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, la propiedad intelectual (PI) ha cobrado un papel central, especialmente en el patinaje artístico. A medida que el evento se desarrolla, se evidencia que el licenciamiento y la autorización para el uso de música son fundamentales para la competencia.

El presupuesto operativo de los Juegos supera los 1.7 mil millones de euros, con aproximadamente el 60% proveniente de derechos de transmisión y patrocinio. La promoción del evento, encabezada por NBCUniversal, ha logrado agotar el inventario publicitario, posicionándolo como la edición invernal más lucrativa hasta la fecha. Este contexto brinda una perspectiva clara sobre la relevancia de la PI en el espectáculo.

El patinador español Tomàs Guarino se convirtió en noticia al enfrentar un conflicto relacionado con los derechos de autor de la música de su rutina. Aunque había construido un programa inspirado en los Minions, la negativa a obtener la autorización necesaria para su ejecución lo obligó a modificar su actuación a pocos días de la inauguración. Este incidente ilustra cómo, incluso en eventos de alto perfil, no se asume la autorización para el uso de obras creativas.

A pesar de la urgencia, se logró alcanzar acuerdos en tiempo récord para la autorización de algunas de las piezas musicales. Sin embargo, una canción clave cuya autorización dependía de Pharrell Williams fue aprobada solo horas antes de su competencia. La experiencia de Guarino subraya que, en disciplinas como el patinaje artístico, la música es esencial y no un simple acompañamiento, marcando el ritmo y estructura de la ejecución.

Este episodio reitera un principio vital: el uso público de la música requiere autorización y, al momento, restar valor a este aspecto legal es un error. Milano-Cortina 2026 no solo celebra el deporte; también reafirma que el respeto a la propiedad intelectual es crucial para proteger la creatividad y asegurar que los grandes eventos operen bajo normas claras y respetadas.

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