Ciudad de México. – En 50 días arrancará la Copa Mundial de Fútbol 2026 con el partido entre México y Sudáfrica. Este evento, que tendrá lugar en 16 ciudades, enfrenta desafíos significativos debido a las políticas migratorias implementadas durante la administración anterior de Donald Trump, principalmente para los aficionados que vengan de países específicos.
El año pasado, el gobierno estadounidense publicó proclamaciones restringiendo la entrada de personas de 39 naciones. Esto significa que los aficionados provenientes de esos países no podrán asistir a los partidos en Estados Unidos, a menos que cuenten con visas obtenidas antes de la restricción o califiquen para excepciones muy limitadas. Entre los países afectados se encuentran Côte d’Ivoire, Haití, Irán y Senegal.
Desde el 2 de abril de 2026, el Departamento de Estado de EE. UU. amplió su “Programa de Visa Bond”, que exige a ciudadanos de 50 naciones pagar un vínculo de hasta $15,000 antes de viajar temporalmente a EE. UU. para negocios o turismo. Este cambio impacta a cinco países calificados para el Mundial, donde FIFA está trabajando para obtener exenciones para jugadores y personal.
Además, se genera incertidumbre respecto a la participación del equipo iraní en el torneo. Aunque normalmente los equipos nacionales están exentos de bans de viaje, la situación actual entre EE. UU., Israel e Irán complica las cosas. La federación iraní solicitó a FIFA que sus juegos se trasladaran a México, pero la solicitud fue rechazada.
La llegada a EE. UU. implica otros desafíos relacionados con la inmigración. Agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza han incrementado los registros de teléfonos a los viajeros, deteniendo el ingreso de personas bajo nuevos criterios. Esta situación ha llevado a la unión UNITE HERE Local 11 a presentar una queja, pidiendo restricciones para que ICE no acceda al estadio durante el Mundial.

