La FIFA decidió suspender provisionalmente la sanción al delantero portugués tras incidentes en las eliminatorias, permitiéndole participar en el debut en Qatar.
Cristiano Ronaldo fue expulsado en un partido de clasificación para el Mundial, tras propinar un codazo a un rival en Dublin. La tarjeta roja le costó perderse el siguiente encuentro, que Portugal ganó con una amplia diferencia. Aunque la FIFA en un principio confirmó que el jugador de 40 años debía cumplir una suspensión de tres partidos, decidió suspender el resto de la sanción durante un período de prueba de un año. Esta medida implica que, a menos que cometa una infracción similar, Ronaldo podrá disputar el primer partido de la selección portuguesa en el torneo mundial. La decisión busca balancear entre mantener la disciplina y permitir a los jugadores clave participar en eventos de alta competencia, en un momento en que su país aspira a luchar por el título. La decisión también refuerza la importancia de criterios claros en sanciones deportivas y la necesidad de evaluar cada caso en su contexto para garantizar justicia y disciplina en el deporte.
