Desde su debut en 1956, Mario mostró un talento versátil que lo llevó a protagonizar y participar en piezas emblemáticas como “El correo del zar” y “Ben Hur”. Además, su trabajo en cine incluyó títulos del Cine de Oro Mexicano, consolidando su presencia en la historia del arte escénico en México. También ejerció como guionista en varias cintas, aportando a la creatividad del cine mexicano.
Su vida personal estuvo vinculada estrechamente con el arte. Casado con Margarita Escalante Suárez, fue padre de Mara Escalante, una de las comediantes más populares del país. Padre e hija compartieron escenario en varias ocasiones, incluyendo la telenovela “Muero por Marilú”, donde Mario tuvo su última aparición en pantalla.
El legado artístico de Mario Cid trasciende su presencia en obras. Fue un actor dedicado, que construyó una carrera basada en la disciplina y la pasión por el teatro y el cine. La Asociación Nacional de Actores expresó su tristeza por la pérdida y destacó su importante contribución al entretenimiento mexicano. La noticia resalta la relevancia de conservar la historia del cine y teatro nacionales, que siguen formando parte de la memoria cultural del país.
Con la partida de Mario Cid, México pierde a un referente de la época dorada del cine y del teatro, cuya influencia continúa inspirando a generaciones de actores y amantes del arte.
