Ciudad de México. – El próximo 18 de enero se conmemora el centenario natal del destacado pintor, grabador, muralista y dibujante Francisco Moreno Capdevila (1926-1995), cuya obra estuvo marcada por un profundo compromiso social y una vocación por el arte como vehículo de ideas y sentimientos. Moreno Capdevila, quien llegó a México en 1939 como refugiado político a los 13 años, desarrolló una conexión profunda con el país, decidiendo integrarse a él conscientemente. El artista expresaba que su arte no era un sometimiento a la política, sino una expresión libre de una mente abierta, ajena a dogmatismos, capaz de transformar emociones intensas en obra plástica. Su discurso de ingreso a la Academia de las Artes en 1988 reflejó esta visión, marcada por la experiencia de la guerra y el exilio, que lo sensibilizaron hacia las luchas sociales y políticas mexicanas. Moreno Capdevila encontró en México, especialmente bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas, la tierra de sus convicciones y la ciudadanía por adopción. Su obra se vio influenciada por movimientos clave como el ferrocarrilero de 1958 y el estudiantil de 1968. Formado en importantes instituciones como la Escuela de Iniciación Artística Número 1 y la Escuela de Artes del Libro, donde tuvo como maestros a Julio Prieto y Carlos Alvarado Lang, Moreno Capdevila exploró diversas técnicas artísticas, destacando en el grabado, donde encontró un medio eficaz para abordar temas sociales con marcado acento ideológico. Su trabajo, que abarcó desde la ilustración hasta el grabado en hueco, fue reconocido con 11 premios y menciones honoríficas, incluyendo el Primer Premio de Grabado del Salón Nacional de Grabado y la Medalla de Oro de la Tercera Bienal Internacional de Gráfica de Arte de Florencia. A lo largo de su prolífica carrera, Moreno Capdevila buscó ofrecer una visión actual de la realidad, aportando su perspectiva testimonial y política al arte mexicano.