San Cristóbal de La Laguna, Canarias. – La comunidad científica canaria se encuentra de luto tras el fallecimiento del físico atmosférico Emilio Cuevas, exdirector del Centro de Investigaciones Atmosféricas de Izaña. Cuevas, conocido como el “padre de la meteorología canaria”, perdió la vida a los 64 años a causa de complicaciones de una enfermedad neurodegenerativa.
Referente en su campo, Cuevas dedicó su vida a la ciencia y al cambio climático, abogando por la urgencia de actuar frente a esta problemática global. Su labor no solo posicionó a Canarias en el panorama internacional, sino que también inspiró a numerosas generaciones de científicos, quienes subrayan su capacidad para transmitir conocimiento. “Era ejemplar”, señala Ezequiel Navío, naturalista y portavoz de la Asociación para el Desarrollo de Acciones Climáticas Integrales.
Cuevas fue pionero en abordar el cambio climático, publicando el primer artículo estructurante sobre el tema en 2012 junto a otros destacados investigadores. Su legado trasciende la ciencia; dejó una estela de discípulos que hoy recuerdan su pasión y compromiso. “Deja un gran vacío en la ciencia”, expresa Sergio Rodríguez, investigador en calidad del aire del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología.
A pesar de su enfermedad, Cuevas continuó trabajando hasta el final y siempre apoyó a colegas como David Suárez, actual delegado de Aemet en Canarias. Su cercanía y sentido del humor harán falta en la comunidad científica, que lo recuerda con cariño y admiración. “Siempre hablábamos de ciencia mientras comíamos, y el tiempo se nos pasaba volando”, recuerda Suárez.
La trayectoria de Emilio Cuevas destaca su esfuerzo por la investigación atmosférica en Canarias, convirtiéndose en un símbolo del trabajo en equipo. Su trabajo no solo transformó la ciencia canaria, sino que dejó un legado perdurable de compromiso y dedicación que vivirá en quienes tuvieron la fortuna de aprender de él.

