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Ciencia

INTA San Pedro lanza nuevas variedades de durazno tras una década

INTA San Pedro presenta tres nuevas variedades de durazno, resultado de más de diez años de investigación y mejoramiento genético.

Por Redacción1 min de lectura
Tres nuevas variedades de durazno llegan al mercado argentino, fruto de años de investigación y desarrollo.
Tres nuevas variedades de durazno llegan al mercado argentino, fruto de años de investigación y desarrollo.
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San Pedro, Buenos Aires. – El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) San Pedro ha introducido tres nuevas variedades de durazno: Tehuelche INTA, Chamamé INTA y Rosalinda INTA, tras más de una década de trabajo en mejoramiento genético. Estas variedades están comenzando a llegar a los consumidores, marcando un avance significativo en la ciencia agrícola argentina.

Las nuevas variedades surgen de un proceso riguroso que incluyó ensayos y colaboraciones con productores locales dispuestos a probar nuevos cultivos. Estas mejoras genéticas buscan adaptarse a las condiciones específicas de la región y ofrecen características distintivas en color, tamaño y tiempo de cosecha, lo que potencialmente puede beneficiar a los agricultores.

Gerardo Sánchez, investigador del INTA, destacó que “en fruticultura, el desarrollo de una variedad hasta su registro demanda al menos 15 años”. A pesar de los retos que enfrenta el INTA debido a recortes gubernamentales, estas variedades son resultado de un esfuerzo colectivo que revela la importancia de la investigación y la colaboración en el ámbito agrario.

Desde su creación en 2017, el INTA San Pedro ha registrado 30 cultivares distintos. La actual implementación de estas variedades se inició en 2021, en colaboración con las Cámaras de Productores de la región, lo que permitió a los agricultores probar las nuevas variedades en condiciones reales. Actualmente, el 80% de los durazneros cultivados en el noreste bonaerense provienen de estos innovadores cultivares.

La primera cosecha de las variedades Tehuelche, Chamamé y Rosalinda ha sido posible gracias a la decisión de un productor que eligió diversificar su cultivo, tras evaluar su potencial en el mercado. Estas innovaciones genéticas no solo mejoran la calidad de la fruta, sino que también representan la resiliencia del sector frente a los desafíos actuales del entorno científico y económico en Argentina.

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