Campeche, Campeche. – Un estudio reciente ha evidenciado que los cultivos irrigados con aguas residuales tienden a acumular medicamentos, especialmente en las hojas de las plantas. Este hallazgo plantea preocupaciones sobre la seguridad alimentaria y la salud pública, particularmente en regiones con escasez de agua donde el riego con aguas residuales se está volviendo más común.
Los investigadores analizaron diferentes hortalizas y métodos de riego, encontrando que los compuestos farmacéuticos se concentraban en mayor medida en las partes aéreas de las plantas que en las raíces o frutos. La investigación reaviva el debate sobre la eficacia de los sistemas de tratamiento de agua y la necesidad de normativas más estrictas en inocuidad alimentaria.
La entrada de fármacos en las plantas puede ocurrir a través de la raíz o por deposición directa en las hojas. La forma en que se aplica el agua de riego, ya sea por aspersión o goteo, impacta en la concentración de estos compuestos. La naturaleza química de cada fármaco, junto con el tipo de cultivo y la calidad del agua, influye en el nivel de acumulación.
Este fenómeno que prevalece en las hojas transforma a los vegetales en vectores de exposición para los consumidores, especialmente en el caso de hortalizas de hoja que se consumen crudas. Además, representa un riesgo para el suelo y la microbiota agrícola, lo cual puede afectar la resistencia a antibióticos.
Las acciones inmediatas incluyen mejorar los tratamientos de aguas residuales para eliminar compuestos farmacéuticos y establecer estándares de vigilancia en cultivos y suelos. Se hace hincapié en seleccionar métodos de riego que reduzcan el contacto directo con las hojas y en desarrollar regulaciones que aborden tanto contaminantes tradicionales como emergentes. A largo plazo, la educación sobre lavado y cocción de los alimentos será crucial para minimizar riesgos, pero reforzar políticas públicas también es esencial.

