Municipio, Estado. – Morena enfrenta una crisis de credibilidad que pone en jaque su cohesión en puntos estratégicos del país. A medida que la ambición por el poder se intensifica, los conflictos internos se hacen más evidentes, especialmente en Campeche, donde varios legisladores han roto con la gobernadora Layda Sansores. Las decisiones autoritarias han llevado a un ambiente de tensión y descontento.
En Jalisco, la detención del alcalde Diego Rivera, vinculado a delitos graves, ha sacudido las bases del partido. Pese a las alertas y advertencias, los líderes estatales optaron por ignorar un problema que se venía gestando durante dos años. La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ante la situación revela la incapacidad de Morena para manejar este tipo de crisis y proteger su imagen.
Además, en Baja California, Sheinbaum criticó públicamente a líderes locales por solicitarla una fotografía, lo que intensificó los rencores por la percepción de abandono del estado por parte del gobierno federal. La alcaldesa de San Quintín, Miriam Cano, ha intentado en vano reunirse con representantes del gobierno federal, solo para recibir un rechazo sistemático.
Los problemas continúan en otras entidades como Michoacán y Veracruz, donde las luchas por el liderazgo y la falta de apoyo entre las facciones del partido están afectando la labor política. Cada caso resalta el deterioro interno que enfrenta Morena, justo cuando más se necesita unidad ante el próximo periodo electoral.
Finalmente, la reforma electoral se estanca, con aliados de Morena mostrando resistencia y forzando al partido a reconsiderar su estrategia. La presión aumenta mientras las luchas internas dominan la agenda, y el partido se enfrenta a un panorama incierto que amenaza su posicionamiento en el futuro inmediato.

