Nueva estructura en la hinchada de Central refleja cambio en la criminalidad rosarina

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Foto: Especial

La sucesión de grupos en la barra del club revela una reconfiguración del poder y mayor participación del narcotráfico en Rosario.

En la actualidad, la conducción de la barra de Rosario Central experimenta una transformación profunda que evidencia cambios sustanciales en la criminalidad de la ciudad. La antigua asociación con la familia Cantero, conocida por su influencia en Los Monos, fue reemplazada por un nuevo liderazgo compuesto por diversos grupos ligados al narcotráfico y actividades ilícitas. Esta reconfiguración, señalada por investigaciones oficiales, evidencian una adaptación del poder que favorece acciones violentas y operaciones delictivas más complejas en el entorno del fútbol y en los barrios de Rosario.

El escenario reciente muestra una alianza entre distintos actores ligados a las economías criminales, incluyendo a narcotraficantes activos, prófugos y personajes con vínculos con el comercio de drogas y armas. Entre los referentes presentes en las nuevas filas destacan figuras vinculadas a Los Menores, narcos de gran escala, y personas con antecedentes en actividades delictivas, quienes consolidan una estructura capaz de mantener el control en la tribuna y en los negocios ilícitos asociados. La presencia de un empresario rosarino, con antecedentes en deportes y negocios, en la línea del liderazgo refleja también riesgos de infiltración de intereses económicos en estas organizaciones opacas.

Las evidencias recabadas por las fuerzas de seguridad indican que estas alianzas surgieron tras una serie de asesinatos vinculados a conflictos en la criminalidad organizada, eliminando a antiguos referentes asociados con Los Monos. La movilización de armas, las amenazas y las conexiones con el narcotráfico marcan una tendencia a la violencia planificada y a la consolidación de nuevos cabecillas en la estructura delictiva local. La autoridad judicial evalúa hoy la posible imputación de estos líderes, señalados por la evidencia de su participación en delitos graves y en la gestión de la barra en un contexto de nueva violencia criminal.

Este fenómeno refleja la complejidad en la que se encuentra Rosario, donde las organizaciones criminales adaptan sus estrategias para mantener el control en diferentes ámbitos, desde la hinchada hasta los territorios, en un escenario de cambios en la seguridad y el orden público en la ciudad.

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