El expresidente de Estados Unidos señala que algunas ciudades estadounidenses podrían ser reubicadas en la organización del torneo debido a preocupaciones de seguridad, generando incertidumbre en el proceso.
En declaraciones recientes, el expresidente de Estados Unidos y actual líder del grupo de trabajo del Mundial 2026 informó que tomaría medidas para evitar que partidos se jueguen en urbes consideradas peligrosas. Desde el Despacho Oval, indicó que la seguridad es una prioridad y que analizará la viabilidad de mantener ciertas sedes si existen riesgos mínimos. La propuesta afecta a ciudades como Seattle, San Francisco y Los Ángeles, que tienen programados varios partidos del torneo en 2026 y están gobernadas por administraciones democráticas.
Este pronunciamiento genera dudas sobre la autoridad del exmandatario para modificar las decisiones que corresponden a la FIFA, organismo responsable de definir las sedes oficiales. La FIFA ha enfatizado que la asignación de los lugares es un proceso exclusivo de su competencia, lo que podría complicar cualquier posible redistribución logística. Sin embargo, la relación cercana entre Trump y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha alimentado especulaciones sobre posibles negociaciones.
Es importante contextualizar que la seguridad ha sido un tema recurrente en la agenda política de Trump, quien suele desplegar fuerzas federales en territorios con crecientes problemas de orden público. Además, ha relacionado eventos deportivos internacionales con temas geopolíticos, sugiriendo en el pasado que la participación de ciertos países en eventos mundiales podría influir en la paz global. Sin embargo, la organización del Mundial en Estados Unidos siempre ha sido vista como una oportunidad para fortalecer la imagen internacional del país y promover su estabilidad.


