Ensenada, Baja California. – El libro “Las políticas del diseño” de Ruben Pater examina cómo elementos visuales comunes influyen en la comunicación y revelan mensajes culturales y políticos. En un contexto de polarización y transformación digital, la obra invita a reflexionar sobre quién controla la narrativa visual y su relevancia.
La obra, publicada en español por la Editorial Ciento Ochenta Grados, explora cómo el diseño puede perpetuar estereotipos y promover conflictos. Elementos cotidianos, como tipografías y mapas, llevan cargas políticas que afectan a todos, no solo a diseñadores. Este enfoque revela la importancia de la comunicación visual en un mundo cada vez más complejo.
Un caso notable es el reciente cambio de tipografía por parte del presidente Donald Trump. Al sustituir Calibri por Times New Roman, argumentó que la primera era “demasiado woke”. Este cambio, en realidad, oculta el coste de una percepción pública manipulada, ya que la elección de la tipografía es un asunto de accesibilidad.
Pater también menciona el impacto cultural y político de objetos y colores. Ejemplos como el vehículo “Laputa” de Mazda, que en español remite a un término ofensivo, resaltan los riesgos de la falta de contextualización cultural. Estas decisiones de diseño pueden generar repercusiones significativas para marcas y administraciones públicas si se ignoran las realidades lingüísticas y culturales.
El diseño tiene el poder de unir y dividir. La elección de imágenes en campañas puede generar una percepción distorsionada de la diversidad. El uso de fotos alteradas para crear una falsa inclusión es un tema crítico, mostrando cómo la manipulación visual puede afectar la confianza pública. La era digital obliga a repensar la responsabilidad detrás de cada decisión de diseño.


