Querétaro, Querétaro. – Este sábado, el municipio de Querétaro celebra los 300 años del inicio de la construcción del icónico acueducto, una obra fundamental que abasteció de agua a la ciudad hasta mediados del siglo XX. Sin embargo, el festejo se desarrolla en un ambiente de críticas hacia el gobierno estatal por la autorización de empresas que consumen grandes cantidades de agua en una región que enfrenta escasez.
La celebración oficial, que cuenta con un presupuesto de 1.5 millones de pesos, ha sido cuestionada por activistas que organizan manifestaciones para exigir el aseguramiento del acceso al agua como un derecho humano. Entre sus demandas se encuentra la provisión de un mínimo de 100 litros diarios por persona, conforme a estándares internacionales.
Abelardo Rodríguez Macías, activista local, ha alertado sobre la proliferación de centros de datos en municipios cercanos como El Marqués. Las instalaciones son criticadas no solo por su alto consumo de agua sino también por los efectos de calor y contaminación que generan. Rodríguez también ha señalado irregularidades en el uso del agua, alegando que algunas comunidades enfrentan desabasto mientras se permite su aprovechamiento privado.
En paralelo, el diputado local Eric Silva Hernández destaca una contradicción en la política hídrica estatal, que permite atracción de inversión de grandes empresas como Microsoft, Amazon y Google, al tiempo que se aplican cortes de agua a la población. Propuso una iniciativa de ley que busque regular el uso del agua y proteger los mantos acuíferos, enfatizando la necesidad de reconocer el agua como un derecho humano esencial.
Históricamente, el acueducto fue concebido para resolver problemas de salud pública durante la época colonial, a raíz de la contaminación del río. Su construcción, iniciada en 1726, es un testimonio del ingenio humano y de la participación de la población indígena otomí, quienes contribuyeron de manera significativa a su edificación. A medida que se celebra este símbolo histórico, la discusión sobre el uso sostenible del agua continúa siendo un desafío para la comunidad de Querétaro.


