La apreciación del peso tiene implicaciones complejas para exportadores y las finanzas públicas en México.
El peso mexicano se ha consolidado como una divisa preferida para estrategias de carry trade, debido al diferencial de tasas de interés y una volatilidad contenida. En 2025, se apreció más de un 3%, mientras muchos inversionistas optan por aprovechar rendimientos atractivos en un entorno de tasas más altas en México. Sin embargo, un peso fuerte plantea desafíos para el sector exportador y genera un impacto negativo en las finanzas públicas. La reducción en ingresos petroleros y el costo de la deuda en dólares se contrarrestan, evidenciando la complejidad de la situación económica actual. La fluctuación de la moneda presenta riesgos que los analistas monitorean de cerca.


