Ciudad de México. – La inflación general en México concluyó el año 2025 en 3.69% anual, su nivel más bajo para un cierre de año desde 2020, representando un respiro para la economía nacional y los bolsillos de los consumidores. Este dato, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), superó las expectativas del mercado, que anticipaba un cierre cercano al 3.8%, y se mantuvo dentro del rango objetivo establecido por el Banco de México (3% +/- un punto porcentual).
La desaceleración inflacionaria se atribuye principalmente al comportamiento favorable de los precios agropecuarios. Gracias a la ausencia de sequías severas en 2025, los precios de frutas y verduras experimentaron una caída anual del 5.62%, un componente esencial en el gasto de los hogares mexicanos. Este descenso contribuyó a que la inflación no subyacente registrara un 1.61% anual, su mejor cifra desde 2020, actuando como un amortiguador frente a otros incrementos.
Sin embargo, no todos los rubros experimentaron alivio. La carne de res continuó con incrementos de doble dígito, con aumentos del 17.60% en el bistec y 16.51% en la carne molida, mientras que las vísceras subieron hasta 19.27%. Comer fuera de casa también se encareció, con un alza del 8.54% en loncherías, fondas y taquerías, lo que explica por qué parte de la población no percibió completamente la mejora general.
En el ámbito mensual, diciembre de 2025 registró la menor inflación para un cierre de año desde 2012, con un aumento de solo 0.23% respecto a noviembre, fortaleciendo la percepción de un control inflacionario más firme.
El principal reto para la economía mexicana sigue siendo la inflación subyacente, que excluye precios volátiles de energía y alimentos frescos. Esta cerró 2025 en 4.33% anual, aún por encima del objetivo del Banco de México. Los sectores de educación (5.82%), alimentos, bebidas y tabaco (5.22%), y otros servicios (5.11%) presentaron los mayores incrementos, reflejando presiones estructurales más persistentes.
Analistas como Gerónimo Ugarte de Valmex calificaron 2025 como un año de volatilidad contenida, mientras que Laura Díaz de Banamex advierte sobre un posible repunte inflacionario a principios de 2026 debido a la entrada en vigor de nuevos impuestos y aranceles. A pesar de estas proyecciones, se espera que la apreciación del tipo de cambio y un crecimiento económico moderado puedan mitigar parcialmente estos efectos.
En resumen, el cierre de 2025 marca una tendencia positiva en la lucha contra la inflación en México, alcanzando mínimos de cinco años. No obstante, la consolidación de esta estabilidad y la percepción de alivio en el gasto diario de los consumidores son los desafíos clave que definirán la agenda económica para 2026.


