La UNESCO reconoce la Pasión de Cristo de Iztapalapa como Patrimonio de la Humanidad

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Foto: Especial

La tradicional representación, considerada la más grande de México, obtiene apoyo internacional por su valor cultural, histórico y social en Ciudad de México.

El pasado 10 de diciembre de 2025, la celebración de la Pasión de Cristo en la alcaldía de Iztapalapa fue inscrita formalmente en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Este reconocimiento internacional confirma la relevancia de una tradición que, durante décadas, ha reunido a comunidades enteras en una de las manifestaciones culturales más destacadas del país.

La festividad de la Pasión de Iztapalapa, conocida popularmente como el “viacrucis más grande de México”, trasciende su carácter religioso para consolidarse como un símbolo de identidad, resistencia y unión comunitaria. Cada año, los residentes de los ocho barrios originarios transforman calles y espacios urbanos en escenarios bíblicos, preservando así un legado que combina fe, historia y participación social. La historia de esta tradición refleja el papel esencial que desempeña en la cohesión social, así como su valor como patrimonio vivo que se transmite generacionalmente.

Este reconocimiento de la UNESCO no solo realza la importancia de la celebración sino que también busca garantizar su preservación y continuidad. La inscripción refuerza el compromiso de las autoridades y comunidades locales para mantener viva esta manifestación que refleja la historia social y cultural de Iztapalapa. En un contexto global cada vez más demandante de conservación del patrimonio inmaterial, esta declaración posiciona a la festividad en el mapa internacional y fomenta su protección frente a los cambios urbanos y sociales.

La obtención de este aval coincide con esfuerzos institucionales para fortalecer la identidad cultural en la Ciudad de México. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó públicamente la labor de las autoridades capitalinas, en particular de la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Álvarez Ruiz, y del exdiputado local Clara Brugada, en el impulso y conservación de esta tradición que ahora trasciende fronteras.

Estos reconocimientos internacionales subrayan la importancia de fortalecer las manifestaciones culturales en un mundo globalizado, promoviendo el respeto y la valoración de la memoria colectiva. Además, incentivan a las comunidades a mantener viva su historia y tradiciones, lo que resulta fundamental para la diversidad cultural y el patrimonio mundial.

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