Nuevo León, tierra de cambios. 

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MDH. Kevin Robles | Foto: Cortesía

Durante los últimos 18 años el Estado de Nuevo León sufrió grandes cambios políticos. Durante el sexenio del 2012 al 2018 se tenía como Gobernador al Priista Rodrigo Medina quien contaba con todo el favor de parte del H. Congreso del Estado y de la Fiscalía General del estado, lo cual le permitía gozar de un margen bastante amplio para dirigir sus políticas públicas. 

Posteriormente, del 2018 al 2024 Nuevo León optó por un cambio votando por el independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”. Este personaje llegó con mucha esperanza por parte de la ciudadanía, pero con gran resentimiento por parte del gremio periodístico por diversos comentarios elaborados durante su campaña. Su gestión se caracterizó por un dominio del Poder Legislativo por sobre el Poder Ejecutivo, siendo el primero quien influía en la política pública. 

En el sexenio actual, 2021-2027, nuevamente se vivió un cambió en el estado y fue electo Samuel García cuya gestión se ha caracterizado por un fuerte conflicto con el Poder Legislativo llegando a ocasionar diversos eventos históricos como la falta de presentación de un presupuesto, la ausencia de la designación de Fiscal General del estado y reiterados intentos por parte del Congreso por restar e incluso invadir facultades del Gobernador. 

En ese sentido, Nuevo León, así como el resto de la República, se encuentran en la espera de la reforma electoral federal que sentará las bases de los comicios a celebrarse en 2027 donde este estado deberá elegir en las urnas electorales los cargos de Diputaciones Locales y Federales; Alcaldías; Poder Judicial Local y Federal; y Gobernatura

Así mismo, la reforma en cuestión mantiene dos ejes que han causado revuelo dentro y fuera de las altas cupulas de la política: El combate al nepotismo electoral y La Paridad Rotativa en cargos de elección popular. 

El primer eje representa una amenaza para todos los grandes partidos en el Estado. Tanto el PAN, PRI, MC y MORENA han sido señalados por tendencias nepotistas en la designación de candidatos a cargos de elección popular. De la misma manera el segundo eje representa un obstáculo en las estrategias políticas de los partidos más antiguos como el PAN y el PRI quienes han fortalecido sus candidaturas varoniles y se han caracterizado por dejar de lado a sus candidatas femeninas. 

Invariablemente del resultado que surja de la Reforma Electoral, es innegable que Nuevo León sufrirá nuevamente un cambio radical con respecto a las tendencias políticas a las que su población estaba acostumbrada. La configuración de los municipios y del Poder Legislativo será fundamental para generar un contra peso o un soporte a las políticas públicas dictadas por la Gobernatura el próximo sexenio por lo que, como electores, habrá que mantener un alto criterio electoral con miras a fortalecer nuestra entidad. 

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