La concentración del poder económico en plataformas digitales redefine las reglas del mercado, generando un sistema basado en rentas en lugar de competencia.
La evolución de la economía digital está generando un cambio paradigmático en las estructuras de poder y negocio. En lugar del modelo clásico de inversión en bienes físicos y competencia abierta, ahora prevalece un sistema donde el control de algoritmos y plataformas digitales determina las condiciones del mercado. Estos sistemas, operando en la “nube”, moldean comportamientos, establecen reglas y cobran rentas por el acceso, en un escenario que muchos analistas comparan con un nuevo feudalismo digital. Las grandes corporaciones como Amazon, Uber y Mercado Libre mantienen ecosistemas cerrados, donde las comisiones y tarifas elevadas consolidan su dominio, limitando la libertad de pequeñas y medianas empresas. Además, plataformas de infraestructura empresarial, como Google Cloud y Salesforce, cobran por servicios que antes eran públicos, lo que intensifica la dependencia de los actores económicos. Aunque algunos sostienen que todavía estamos ante un capitalismo digital, la realidad apunta hacia una estructura donde la innovación se encierra, priorizando la renta y la dependencia en lugar de la competencia y la apertura. La regulación y cooperación internacional emergen como instrumentos clave para mitigar esta tendencia, que impacta tanto en los mercados como en la calidad de vida de los trabajadores y consumidores. La transición hacia un nuevo modelo requiere visión política y coordinación global para mantener la libertad y equidad en la economía digital.


